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Silencio Interior, Escuela de Silencio está compuesto por personas que gustan compartir la búsqueda espiritual con el fin de mejorar sus condiciones de vida gracias a un crecimiento interior y los valores derivados de la conexión con la esencia de ser. +info: www.silenciointerior.net

sábado, 18 de enero de 2020

Íntima soledad

Cuando menos lo esperas, la realidad se rompe, se rasga como un papel de fumar que hubieras tensado demasiado. Entonces aparece el “otro lado”, lo Real, como la más grande de las evidencias, dejando “este lado” como la más contundente de las mentiras. Lo invisible se hace visible, aunque el ojo continúe sin verlo. El Corazón lo siente, lo sabe, y erradica cualquier resquicio de duda. Simplemente sucede y no has hecho nada para ello... ¿o tal vez sí?

Te lo encuentras de frente una noche, cuando apagas la luz para ir a dormir. La realidad física desaparece, ya no está. En su lugar emerge lo Real. Lo sabes porque lo eres y permaneces en Ello sin dudas, sin mente, y también sin juegos a qué jugar... Conciencia pura extendida en el éter. Ni risa ni llanto, sólo Ser y Silencio. Íntima soledad, comprensión última. Paz… Nada queda por hacer. Tampoco hay ningún sitio a donde ir, el mundo entero eres tú y lo sabes.

Decides acostarte, pero no duermes. Estás despierto. El cuerpo descansa... hay consciencia. Las horas pasan, la noche se desliza oscura a través de un Silencio que casi puedes acariciar al buscar a tientas un alba que no llega. El cuerpo respira. Quizás contemplas la aparición de algún sueño. Lo miras en la lejanía, sin identificarte... sabes que es un sueño y nada más. Puede que percibas un cuerpo respirando a tu lado, mientras te rodea una íntima e infinita soledad. 

Se trata de aquella soledad donde se manifiesta aquél estado de plenitud largamente buscado, anhelado... Estás solo. Solo. Comprendes que desde siempre ha sido así, sabes que esta íntima soledad tan deseada es el auténtico precio de la libertad. También comprendes que siempre va ser de este modo. Te das cuenta de que, aunque estés rodeado de decenas de personas, siempre te vas a sentir en medio de esta soledad liberadora. Ya no te queda ningún apoyo, quizás nunca lo hubo, y tan solo fue el fruto de tu imaginación.

Silencio Interior – Escuela de Silencio
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sábado, 11 de enero de 2020

Equilibrio necesario


La individualidad, llevada a los extremos actuales a que se está llegando, origina una soledad que casi roza lo patológico al batallar por una supuesta libertad vivida a través de una imaginada separación. Tal aislamiento destruye el potencial creativo latente en todo ser humano, potencial creativo que no puede sino estar basado en la cooperación mutua. Este es pues un tiempo de alianzas y colaboración, no de individualidad exacerbada y mucho menos de aislamiento, lo cual daría lugar a una soledad tan innecesaria como peligrosa.

Debido a la soledad y el aislamiento que el individuo ha creado en torno suyo, bien sea en grandes ciudades como en pequeñas urbes y zonas rurales, es bastante posible que nos enfrentemos a una crisis de salud mental a nivel mundial. Incluso, pudiera ser la pandemia del siglo XXI; aquello que las mentes más privilegiadas no han podido ni tan siquiera imaginar, por mucho que lo hayan intentado.

Resulta increíble ver cómo en plena era de la comunicación, el hombre se siente más solo que nunca. Así, su vida llega a perder todo el sentido. Con tal desorden interior, el abono sobre un terreno ya fértil de por sí para el deterioro de la salud mental está servido en bandeja de plata. La desconexión con el mundo interior, provocada por el aislamiento de la realidad cotidiana, debido a una sobredosis de impresiones externas, bien sea vía móvil, internet, exceso de noticias, vídeos, imágenes, sonidos, etc., conforma un substrato idóneo donde el sentimiento de soledad queda arraigado con fuerza. Ahora, no es más que esperar a que broten las patologías correspondientes: esquizofrenias, brotes psicóticos, trastornos bipolares, esquizoides, depresiones, ansiedad, paranoias, neurosis, trastornos de la personalidad de todo tipo, etc. Tan solo es cuestión de tiempo, y cada vez menos.

Volcado, proyectado hacia el exterior, el ser humano se ha tornado adicto a las impresiones. Así, anhela la siguiente nueva imagen, implora un nuevo vídeo, la última noticia, etc. hasta quedar por completo olvidado de sí mismo. De ahí vemos nacer la necesidad casi terapéutica del silencio que brota de la meditación. ¿No nos hemos dado cuenta todavía de que el silencio es el mayor lujo que se puede encontrar? Sólo aquellos que lo han comprendido serán los que lo busquen y encuentren en tal silencio mayor aquel consuelo que calma el dolor y alivia el sufrimiento de un alma desconsolada que trata de sobrevivir en mitad del constante y estridente ruido, impresiones incluidas, que nos rodea e invade.

Por favor, olvidémonos de búsquedas ilusorias de iluminación, más propias de pretensiones juveniles, y centrémonos en equilibrar las impresiones procedentes del mundo exterior con aquellas otras que emergen del interior, a fin de obtener un mínimo de aquel equilibrio sutil, frágil y necesario que nos permita vivir la existencia con cierta dosis de armonía. Ello es posible. No es ninguna utopía.

Tampoco busquemos en la meditación absurdos ideales de felicidad. Bástenos con disponer de un mínimo de claridad mental que nos permita relacionarnos con el mundo exterior desde la conexión con el interior, a fin de disponer de aquél mínimo de objetividad que nos permita tener la capacidad de criterio y el discernimiento necesario para saber disociar lo absurdo de lo sensato, al tiempo que semejante discernimiento nos invite a realizar actos coherentes y de mutua cooperación en la convivencia con los demás.

Sin lugar a dudas, ahora más que nunca, estamos en condiciones de poder afirmar que la práctica de la meditación es el instrumento idóneo para obtener tal equilibrio necesario entre el mundo interior y el exterior.

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sábado, 21 de diciembre de 2019

Enterrado y olvidado


Enterrado el espíritu de la Navidad por las oleadas de consumo desenfrenado en busca de una efímera satisfacción y prácticamente olvidado el sentido del Solsticio de invierno –la venida de la Luz–, reconocemos que la atmosfera narcotizante que nos envuelve quizás no sea la más propicia para mantener viva la llama de la consciencia en nuestro interior. Aún así, nos atrevemos a invitarte a vivir estos días lo más consciente posible, pues sabemos que a través de la consciencia siempre es posible el milagro del Amor.
 
Volveremos a realizar entradas al Blog después de Reyes, cuando exhaustos de tanto mirar y proyectarnos hacia fuera, y obedeciendo a la Ley del Péndulo, retorne la necesidad de volver a mirar hacia dentro. Hasta entonces, vaya una vez más nuestro único mensaje: 

consciencia, consciencia, consciencia

Recibid un cariñoso abrazo cargado de todo nuestro Amor y agradecimiento por estar y continuar después de tantos años a nuestro lado, atendiendo nuestra propuesta de trabajo interior.



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sábado, 14 de diciembre de 2019

El manto de Penélope


Se cuenta en la Odisea de Ulises que cuando abandonó su hogar en la isla de Ítaca para marcharse a la guerra del Peloponeso, Penélope, su esposa, comenzó a recibir peticiones de matrimonio por parte de individuos que ocultaban sus ambiciosas intenciones de quedarse con la hacienda tras la mascarada del amor conyugal. 

Penélope los mantuvo en el límite convenciéndoles de que accedería a sus peticiones cuando terminase de tejer aquel manto que sin cesar tejía durante el día. Sin embargo, lo que no cuenta a sus pretendientes es que, a su vez, y sin que nadie lo supiera, durante la noche destejía todo lo realizado durante el día, quedando intacta la labor a la mañana siguiente. 

Así es maya, la ilusión primordial. Todo lo que creas hacer durante la vigilia, el manto nocturno lo envolverá en la bruma de lo Real y desaparecerá en un aparente vacío, volviendo a resurgir a la mañana siguiente el sueño del “hacer” y del “hacedor”, cuando la clara luz del Sol vuelve para generar formas, texturas y colores de apariencia real. Pero ¿lo son?  

Maya, un juego sinuoso de luces y sombras donde cada cual, olvidado de su auténtica y común naturaleza, “teje” su obra con los hilos invisibles de la ilusión a través de la danza de los elementos y los gunas, las diferentes cualidades de la manifestación. En la vigilia, la obra parece auténtica. Incluso puede dar la sensación de conceder un cierto sentido a nuestra existencia.

En el estado de jagrat, la vigilia, se pueden llegar a construir imperios políticos y económicos, o vivir en la rotunda pobreza. Dará igual, puedes ser rey o mendigo, a fin de cuentas no deja de ser nada más que una ilusión, un sueño más que sucede en el estado de vigilia. Quizás, el peor de los sueños no sea ser medigo o rey, sino suponer estar despierto.

Así pues, sea lo que sea que realices durante el día, en el sueño nocturno tu obra se diluirá como la nieve ante los rayos del Sol. Todo lo que hagas en el estado de vigilia es un sueño y nada más. Tarde o temprano verás tu obra desmoronarse como un castillo de arena construido a la orilla del mar, cuyas olas cargadas de realidad destruirán lenta o rápidamente, conforme avanza la marea, o pasa el tiempo.

Por ello mismo, da igual a lo que te dediques, siempre y cuando lo hagas despierto a la consciencia de Ser. Un camino con Corazón es ideal pues evita la proyección y posterior identificación, es decir: el sueño. Comprende que tu obra sucede a través de ti. No creas que haces algo. Cuando sucumbas a tal creencia será la señal que te hará saber que te has identificado, es decir: que te has dormido.

¡Despierta! Sé consciente de tu consciencia. Actúa despierto a tu presencia. Ello siempre es posible.

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sábado, 7 de diciembre de 2019

Lazos espirituales

Buscando el Todo encontré la Nada. Buscando el Ser encontré el no-ser. Buscando la Verdad me encontré con la mentira. Buscando el sentido me encontré con el sin-sentido… ¿Y ahora? Ahora que nada busco soy todo. Navego en la ilusión de la realidad envuelto en lo Real, una verdad diluida en la niebla de la mentira.

Lo que en realidad soy poco o nada tiene que ver con lo que aparento ser. Mi cuerpo no puede contenerme. Expandido hasta el Infinito contengo mundos infinitos. Contraído a lo personal comprendo cómo todo es sufrimiento innecesario causado por una ilusión.

El dharma, el destino del hombre-mujer de conocimiento es descubrir la realidad ilusoria en la que sucede su existencia, y al mismo tiempo bregar a diario con aquello que carece de sentido. Llorar y reír en una película sin guión, cuyo final todo el mundo sabe, pero a nadie le gusta reconocer.

Cuando en el Mahabarata, texto clásico hindú, se le pregunta a Yudhistira “¿Qué es lo más sorprendente?” Este responde: “Lo más sorprendente que cabe imaginar es que los hombres, aunque ven a su alrededor que todo muere, siguen pensando que son eternos”.

Detrás de la verdad hay oculto un misterio mayor de lo que un día pudimos imaginar. Descubierto el tesoro, el aparente gran desafío de la vida y la muerte pasa a ser una broma casi de mal gusto. Entonces, sobrevivir o no carece de importancia. Es preciso liberarse del lastre de la supervivencia.

Todo es mucho más simple. Uno sencillamente se limita a cumplir su dharma, aquél destino que un día le hizo venir a este plano. Una vez cumplida la labor es momento de volver a casa, aquél hogar de donde nunca se salió, aunque en el sueño así lo parezca.

En la nada, todo desaparece en la aparente inconsciencia. ¿Qué queda? La Conciencia pura donde todos somos hermanos espirituales. Los lazos de sangre se disuelven a la luz del auténtico conocimiento para tornarse lazos espirituales. 



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