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Silencio Interior, Escuela de Silencio está compuesto por personas que gustan compartir la búsqueda espiritual con el fin de mejorar sus condiciones de vida gracias a un crecimiento interior y los valores derivados de la conexión con la esencia de ser. +info: www.silenciointerior.net

sábado, 9 de noviembre de 2019

Arte


Suele ocurrir que en vez de hacer las cosas por el mero disfrute de hacerlas se las suele hacer para obtener unas migajas de reconocimiento, es decir por obtener la supuesta importancia del éxito. Sin embargo, bien mirado, el éxito es una necesidad del ego y nada más. El éxito es efímero, mientras que la alegría por el trabajo bien hecho tiene sus raíces profundamente arraigadas en la esencia.

El tiempo será el examen de nuestra obra. Si es capaz de trascenderlo será señal de que lo habremos hecho bien, aunque para entonces lo más probable es que el autor desconocerá tal resultado. En verdad que da igual que la obra nos trascienda o no. Lo importante es estar en sintonía y armonía con el Infinito mientras el trabajo se lleva a cabo.

Me gusta contemplar cuadros, ver fotografías, sentir esculturas ocupando el espacio, leer libros clásicos y modernos, oír música de todo tipo y época… En definitiva, tener testimonios de obras realizadas por gentes sencillas, anónimas en muchas ocasiones, personas de las que en muchos casos ni tan siquiera conocía su existencia, pero que han dejado su legado.

Pintores, escritores, músicos, poetas, escultores, fotógrafos... Seres que un día vinieron, dieron lo mejor de sí mismos, entregaron su alma a través de una actividad más o menos creativa, y sin esperar ninguna recompensa, en silencio, envueltos en aromas de humildad, supieron marcharse con total discreción, dejándonos la puerta abierta a lo Real a través de su obra.


Emilio J. Gómez es profesor de Yoga y coordina Silencio Interior – Escuela de Silencio




sábado, 2 de noviembre de 2019

Respira

El invisible aroma del Ser se expande en cada exhalación abarcando todo el universo circundante, mientras que en la inhalación la conexión con lo Superior sucede de modo natural. Es como si siempre hubiese estado ahí, callada, silente, en mitad del espacio, abarcándolo todo, siéndolo todo en el silencio, esperando ser descubierta.

Es en la retención natural, esa que sucede por sí misma y sin esfuerzo, donde se dan las condiciones para la fusión de la consciencia individual con la Conciencia pura. En ese instante sublime se descubre que nunca se ha estado separado de la Conciencia pura y que la consciencia individual no es otra cosa que la misma Conciencia universal.

Observa pues la respiración. En la respiración se redescubre la vida. Respirar fue nuestro primer acto en este plano y será lo último que hagamos. La respiración es tu mejor amiga y también un gran maestro, al margen de ser el eslabón entre el cuerpo y la mente, como todo el mundo sabe.

A través de la respiración siempre nos llega información valiosa. Es un puente al Ser. Inhalas... y siénte cómo el Ser entra en ti. Exhalas... y te expandes en lo que Es. Retienes... y te sabes ser Eso. Y sin embargo, vives olvidado de la respiración… y por extensión, de ti mismo.

Respira. Quizás no necesites nada más. Sé consciente de la respiración y la respiración te hará consciente de ti. Se consciente de ti y te conocerás. Conócete a ti mismo y conocerás el Universo. Pero… todo esto no es nuevo, ya se dijo en algún otro lugar ¿verdad?

Emilio J. Gómez es profesor de Yoga y coordina Silencio Interior – Escuela de Silencio
www.silenciointerior.net


sábado, 26 de octubre de 2019

Autorrealización y Silencio


Un ser autorrealizado es aquél que por propia experiencia se sabe ser el Ser. Aquél que ha alcanzado el conocimiento directo de lo Real en sí mismo a través de la experiencia, de la vivencia. Es un hecho, no se trata de ninguna idea ajena oída de terceros, ni tampoco algo que se ha leído en libros. 

La experiencia de la autorrealización sobreviene, no es posible alcanzarla por medio del deseo de un ego, por muy espiritual que se considere. Quizás, lo único que a nivel personal se puede hacer es poner las condiciones idóneas para que tal experiencia suceda. 

Tales condiciones pueden ser en primer lugar la quietud corporal, a fin de que la mente se aquiete. Segunda, el silencio mental, consecuencia del aquietamiento del cuerpo. Conviene resaltar que tal silencio no es el Silencio interior, el cual emana directamente del Ser. El silencio mental proporciona cierto sosiego a la mente, sin embargo, el Silencio interior emana directamente del Ser. 

En el mundo exterior podrá haber sonidos o no. Ello no afecta al Silencio interior una vez que se ha sintonizado con el Ser. Tal sintonía es la tercera condición sugerida para la autorrealización. La sintonía es el fruto de un intenso anhelo de unión con el Absoluto.

Si por el contrario, nuestros deseos son otros… –lo cual puede ser algo perfectamente legítimo y natural– Entonces ¿qué sentido puede tener permanecer en quietud corporal para que haya silencio mental para tratar de sintonizar con “algo” que ni nos interesa ni nos importa? 

Aún así, es bueno saber que la luz del Ser está siempre en el Corazón, aguardando una ínfima oportunidad para iluminar las tinieblas que la ignorancia proporciona. No obstante, el peor de los frutos que semejante ignorancia proporciona sea quizás la creencia que supone estar realizado, característica propia de un ego espiritual. 

No obstante, cuando la autorrealización sucede, cuando la experiencia directa de la comprensión de lo Real sobreviene no queda espacio para la duda. Se sabe ser lo Real sin resquicio para ninguna otra posibilidad. La mente queda relegada a un segundo plano y desde ese momento el Silencio interior permanece instalado para siempre. 

Emilio J. Gómez es profesor de Yoga y coordina Silencio Interior – Escuela de Silencio



sábado, 19 de octubre de 2019

Hablar menos, ser más


Que la meditación es una práctica beneficiosa para el ser humano es un hecho sobradamente constatado que no requiere mayor indicación ni aclaración. En realidad, se trata de la mayor necesidad esencial, la cual permanece oculta a la evidencia.

Quizás por este motivo, el hombre busca sin cesar no sabe muy bien el qué, ni tampoco dónde. Haciendo de su existencia una carrera desenfrenada tras un solo instante de paz que le proporcione un atisbo de plenitud, de silencio... un vislumbre de su auténtica naturaleza.

Sin embargo, fascinado por el mundo exterior sufre de extravío al distraerse con placeres efímeros, buscando en vano una huida del dolor y el sufrimiento que genera el mero hecho de… ¿existir? Desde luego que no. El sufrimiento procede de la ignorancia que provoca el olvido de su auténtica y común naturaleza.

Esta afirmación no es nueva. Se ha dicho muchas veces por activa y por pasiva; es posible que demasiadas. Quizás se ha repetido también en demasidados textos, así como el remedio a tal situación: la comprensión que sobreviene a través de la meditación. Parar para comprender...

Ahora bien, sentarse a meditar es tan importante como permitir la libertad necesaria para que cada cual haga lo que estime conveniente. "Dejar ser" puede considerarse el primer mandamiento del buscador espiritual, quizás también el único, .

Consideramos que es tiempo de hablar menos –ideal si es nada o lo mínimo posible– y ser más. Ha llegado el momento de transmutar la palabra en consciencia de Sí, en presencia de Ser. Permitir que sea la invisible iridiscencia del Ser la que se exprese; y que quien pueda comprender que comprenda.

La palabra, bien sea hablada o escrita y al margen de su posible buena intencionalidad, opaca de alguna manera a la Verdad del Ser. En realidad, todo ésto se trata de un descubrimiento íntimo que, por mucho que se lo trate de expresar, jamás podrá  alcanzarse a través de la palabra. 

Además, cuanto más se habla menos se dice. El mensaje auténticamente válido siempre es transmitido y recibido a través del silencio. Pero... ¿dónde está la receptividad?

Emilio J. Gómez es profesor de Yoga y coordina Silencio Interior – Escuela de Silencio

 






sábado, 12 de octubre de 2019

Comprensión


En no pocas ocasiones hemos expresado que el Jñana yoga, el yoga del discernimiento, también conocido como el yoga del conocimiento, es en realidad el yoga de la comprensión de nuestra naturaleza última y auténtica, la cual sobreviene a través de la experiencia intuitiva y directa del Ser. 

Para que tal comprensión tenga visos de autenticidad ha de ser impersonal. Es decir, que la posible expresión “he comprendido” desaparece. Hay comprensión. Impersonal. El sujeto “yo” ha desaparecido de la oración gramatical y por supuesto de la mente individual.

Si en verdad ha habido comprensión auténtica, 
el ego queda disuelto en su propia inexistencia. 
Entonces tan solo queda el Ser. 

Por este motivo, en cuanto que emerge un vislumbre de comprensión es preciso someterlo de inmediato la conveniente investigación a través de la auto-indagación o atma vichara, la indagación del sí mismo, por medio del cuestionamiento: ¿quién ha comprendido? Y a continuación quedar disponible y receptivo ante la posible respuesta que pueda emerger.

Si surge respuesta hablada será la confirmación de lo erróneo de nuestra comprensión, pues se tratará de una respuesta mental, por muy sublime que haya sido la experiencia o el éxtasis que se haya experimentado. Si hay respuesta, hay mente y por lo tanto queda ego, que además será de carácter espiritual, posiblemente el más peligroso de todos. Peligroso para los demás, pero sobre todo para uno mismo.

Si ante la auto-indagación planteada existe respuesta mental, sabremos sin lugar a dudas que es el momento de continuar con la investigación abierta y la receptividad amplificada a fin de continuar el trabajo de sintonía con el Ser, característica de la Sadhana, el sendero espiritual. 

En el Ser tan solo existe el Ser, no queda nadie que pueda comprender. La individualidad queda disuelta y con ella cualquier atisbo de dualidad. Para ese momento todo es tal y como tenía que ser, todo es adecuado, no como nuestro ego y mente querrían que fuera. La comprensión ha sobrevenido.

Emilio J. Gómez es profesor de Yoga y coordina Silencio Interior – Escuela de Silencio