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Silencio Interior, Escuela de Silencio está compuesto por personas que gustan compartir la búsqueda espiritual con el fin de mejorar sus condiciones de vida gracias a un crecimiento interior y los valores derivados de la conexión con la esencia de ser. +info: www.silenciointerior.net

sábado, 21 de marzo de 2020

Esto también pasará

Existe un virus mucho peor que el CVD-19, es el de la ignorancia. Se nace libre de él, pero poco a poco el contagio se hace inevitable. Padres, familiares, amigos, etc. lanzan sus proyecciones inconscientes sobre como es el mundo, “su” mundo. Y nosotros, indefensos por causa de la inocencia, ingerimos sus píldoras bienintencionadas, adoptando como reales sus visiones personales siempre cargadas, en la mayor parte de los casos, de miedos, frustraciones, deseos, aversiones, resentimientos, fracasos, ambiciones, codicia, etc.

En Psicología se les llama “introyectos” a tales píldoras que desde la infancia se nos hace tragar desde la más rotunda ignorancia y que desde la inocencia aceptamos en la ridícula confianza de que es lo mejor para nosotros. Pero, ¿lo es? Basta mirarlo con un mínimo de distanciamiento, aquel mismo que produce la consciencia testigo, para comprender lo absurdo de tales argumentos aceptados sin ningún tipo de filtro. Ciertamente, educar es una labor extremadamente difícil, primero ha de haberse sabido educar uno a sí mismo.

Primavera del 2020. Sumergidos en plena histeria de un pánico generado por los medios de comunicación ¿quién sabe con qué fin? se ha desatado un caos tal que ha colapsado a la sanidad pública y privada, la economía y la libertad de movimiento de las personas, confinando a media sociedad en sus domicilios, mientras la otra media trabaja para abastecer de alimentos que cubran la necesidades básicas de la población.

¿Tiene todo esto algún sentido? Desde luego que sí, pero desde nuestra limitada perspectiva somos incapaces de poder verlo con un mínimo de la claridad necesaria como para poder hablar y opinar sobre ello. Tendrá que pasar bastante tiempo hasta que en verdad podamos comprender los acontecimientos actuales con la objetividad suficiente como para tener un conocimiento real y no sólo una opinión superficial; si es que en algún momento nuestro interés nos llevara a ello.

Desde luego que esto también pasará. Mientras tanto, permanezcamos atentos a nuestra sensación de ser, de existir, es decir: atentos a nuestra consciencia. Si hay una auténtica defensa que nos pueda proteger es sin duda la consciencia de sí. Mantenernos conscientes es tener la posibilidad de no dejarnos arrastrar por el remolino de pánico que nos ha engullido. Mantenernos en la consciencia es tener la puerta abierta a la comprensión, de ahí la importancia, ahora y siempre, de la práctica de la meditación.

A través de la meditación se despierta la consciencia. Ser y estar consciente es el mayor antídoto contra el veneno de la ignorancia que tanto sufrimiento innecesario genera. Desde luego, no interesa que el ser humano despierte al potencial de creatividad y libertad verdadera que conlleva la consciencia, pero ¿a quién no le interesa y por qué?

Tales cuestiones han de ser resueltas de manera individual. No es posible su resolución por medio de terceras personas. Si lo fuera, estaríamos lanzando nuevas proyecciones que, en caso de ser ingeridas, daría lugar a nuevos introyectos. Y no es eso lo que queremos. Queremos el despertar de la consciencia que concede la libertad y la liberación a través del auto-descubrimiento de nuestra auténtica y común naturaleza.

Un mundo de paz, amor y armonía aguarda detrás de semejante descubrimiento. Ello es posible. No se trata de ninguna utopía. Sin embargo, semejante hallazgo es siempre individual, nadie puede entregarlo, aunque sí se pueda indicar el camino que lleva a descubrirlo.

Gracias por tu atención







Silencio Interior – Escuela de Silencio

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